viernes, 2 de agosto de 2013
Dos poemas breves
El que no encuentra seguridad
en el templo
debería hacerse encarcelar.
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En las llanuras de tu alma
está un león rojo
ve y encuéntralo.
lunes, 1 de julio de 2013
Consatancia del porvenir lluvioso
Después que pasa la sombra blanca de la escarcha
y los vientos frigoríficos,
después que cae la niebla y queda un oscuro silencio
(se escuchan pequeños ecos de motor)
llega la tormenta,
después del frio y la nada
llega el azote de aguas.
y los vientos frigoríficos,
después que cae la niebla y queda un oscuro silencio
(se escuchan pequeños ecos de motor)
llega la tormenta,
después del frio y la nada
llega el azote de aguas.
¿Y después de tu tormenta?
el hielo negro, silenciosa soledad, el ruido de la gotera,
presentimiento de las lluvias.
sábado, 29 de junio de 2013
Las rimas fueron leyenda
Entre artimañas
y morisquetas
entre triquiñuelas
y marionetas,
un murmullo entre las grietas
un ladrido de escopetas
esa sombra apaga la ampolleta.
Llegan voces turbias , pero quietas:
dice la urraca mensajera,
concurrida compañera:
en esta fecha, en primavera
te quedas sin río y sin rivera.
martes, 4 de junio de 2013
Soñé contigo hoy
Soñé contigo hoy por
la madrugada, llegabas en bicicleta a mi casa, estaba tomando once con mi
familia, al abrir la puerta te vi, venias con esa tristeza tan característica en ti, como de ave con un ala rota o perro sin cola, venias a buscar tu libro
favorito que le prestaste a mi hermano. Te confesé que “estuve enfermo sin
lugar a dudas y no solo de insomnio también de ideas fijas” que salen a caminar por las noches en el techo
acompañadas por los humos. Te dije que dejaras de tener miedo, porque así te veías,
con unos ojos grandes y con ansias de salir corriendo. Te conté sobre mi problema a la
sangre, un tipo de veneno me la contaminaba y que la importancia de la muerte
es tanta como la de la vida… en ese momento me desperté con el sonido de la
alarma matutina.
miércoles, 29 de mayo de 2013
Poca diferencia
Es que vivo entre oquedades
y aunque no tenga mayores dificultades
la tristeza y sus males
enfrían el ánimo mío
y el de unos tales por cuales
y aunque no tenga mayores dificultades
la tristeza y sus males
enfrían el ánimo mío
y el de unos tales por cuales
Nadie está en calma
entre los molestos ruidos del día, sin embargo
todo se desplaza con espantosa naturalidad:
hay sonrisas de estupidez
entre las otras caras tristes y cansadas,
ánimos tan falsos y embalsamados
por miedos o preocupaciones
que si apareciese de súbito un ángel
todo mundo se largaría a llorar
y con la venida de un demonio
se sacarían los ojos del espanto.
No soy muy diferente a los demás
no estoy en calma,
me desplazo con espantosa naturalidad,
tengo mis sonrisa de estupidez,
la cara triste y cansada,
pero no tengo miedo
he visto ángeles, los he amado
y todos los demonios que he conocido
han sido buenos maestros.
entre los molestos ruidos del día, sin embargo
todo se desplaza con espantosa naturalidad:
hay sonrisas de estupidez
entre las otras caras tristes y cansadas,
ánimos tan falsos y embalsamados
por miedos o preocupaciones
que si apareciese de súbito un ángel
todo mundo se largaría a llorar
y con la venida de un demonio
se sacarían los ojos del espanto.
No soy muy diferente a los demás
no estoy en calma,
me desplazo con espantosa naturalidad,
tengo mis sonrisa de estupidez,
la cara triste y cansada,
pero no tengo miedo
he visto ángeles, los he amado
y todos los demonios que he conocido
han sido buenos maestros.
martes, 28 de mayo de 2013
jueves, 23 de mayo de 2013
Azul Deshabitado, de Defensa del Ídolo, Omar Cáceres (1904-1943)
Y, ahora, recordando mi antiguo ser, los lugares que
yo
He habitado,
Y que aún ostentan mis sagrados pensamientos,
Comprendo que el sentido, el ruego con que toda soledad extraña
Nos sorprende
No es más que la evidencia que de la tristeza humana queda.
O, también la luz de aquel que rompe su seguridad, su consecutiva
Atmósfera
Para sentir cómo al retornar, todo su ser estalla dentro de un gran
Número,
Y saber que “aún” existe que “aún” alienta y empobrece pasos en la tierra
Pero que está ahí absorto, igual sin dirección,
Solitario como una montaña diciendo la palabra entonces:
De modo que ningún hombre puede consolar al que así sufre:
Lo que él busca, aquellos por quienes él llora ahora,
Lo que ama, se ha ido también lejos, alcanzándose!
He habitado,
Y que aún ostentan mis sagrados pensamientos,
Comprendo que el sentido, el ruego con que toda soledad extraña
Nos sorprende
No es más que la evidencia que de la tristeza humana queda.
O, también la luz de aquel que rompe su seguridad, su consecutiva
Atmósfera
Para sentir cómo al retornar, todo su ser estalla dentro de un gran
Número,
Y saber que “aún” existe que “aún” alienta y empobrece pasos en la tierra
Pero que está ahí absorto, igual sin dirección,
Solitario como una montaña diciendo la palabra entonces:
De modo que ningún hombre puede consolar al que así sufre:
Lo que él busca, aquellos por quienes él llora ahora,
Lo que ama, se ha ido también lejos, alcanzándose!
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