miércoles, 15 de mayo de 2013

Del transito del día

                                                                      Inspirado por la lisergia y la embriaguez

De buscar buscando melodías distintas
tumbando en verdes prados ha quedado 
entre tanto susurro sacro amortajado. 
Escucha no escuchando el silencio, 
toca sin tocar la piel
come sin comer la miel. 

Caminatas destrozadas, quietudes esparcidas 
luces divididas.
Parques con sus árboles,
árboles con sus pájaros,
ellos con sus cantos,
nosotros y nuestros llantos. 

¿Dónde queda la nobleza del atardecer?
evasiva, alguien quiere atraparla,
se van sus soles
y de la noche llegan las canciones
sonidos claros y sin colores. 

Humos de olvido pasan por el techo negro
se van así como también se van los del recuerdo,
llega la hora de pagar el mal sano dividendo
y desollar  al seso sediento
por dejar respirar en paz este aliento.

Rugiendo quiero que llegue el amanecer  
pero en sigilo pasa y pisa
sin molestar al que descansa 
no interrumpe ni sus sueños ni anhelos
respeta sus pesares, logros y consuelos,
y se va a pesar de nuestro ruego 
y se va como en un eterno juego.  

miércoles, 24 de abril de 2013

(sin titulo) de Meir Wieseltier, 1941. Poeta y traductor israeli


amor canto digo amor
amor oigo doy amor
mañana ojos luz amor
beso sabroso gracias amor
(…)
niña grande dulce amor
(…)
qué olor maravilloso amor
quién llama a la puerta seguro que es amor
a veces tengo algo de miedo pero amor.

Levantar la cabeza


Algo se puede ver
en las estrellas desde la ciudad,
esa contemplación me llena de interrogantes:
- un cazador que persigue eternamente a un toro
- a veces el lucero de la mañana
- a veces el lucero de la tarde
- bajo los pies del centauro una cruz, una flecha al redondo sur  
- el perro fielmente sigue al cazador
- y un escorpión va buscando una balanza.


Esa incongruencia por las noches no me permite descansar
pero libera al eterno lienzo, maquina oscura
esa incongruencia de que si hubiese menos luz
podría ver los engranajes de la noche,
en ocasiones (el firmamento) no me deja dormir no me permite descansar

viernes, 12 de abril de 2013

Incongruencia


Mujer hecha de cenizas
quiero tocar tu hombro
pero  
sin resistencia
desfalleces
y quedas desarmada.

Evaporado de ti
¿Cómo es que en tu persona encuentro
tantos vacíos y certezas?

miércoles, 3 de abril de 2013

Ruinas de la virtud


El Templo está pasando el Gran Puente,
quien desee llegar, primero debe cruzarlo.
Los devotos que buscan este santuario
son seguidores de las doctrinas de la destrucción
aunque estas conlleven penas y pesares
son fieles y serviles a la catástrofe.
Los que llegan se someten,
algunos renuncian rápidamente, escapan
de los tétricos agobios del dogma,
aun así, todos deben abandonar en algún momento
pues quien se queda mucho tiempo, perece,
esto quiere decir que los maestros
siempre están más cerca a la muerte.
Todos ellos que aquí prolongan su estadía
lo hacen para aniquilarse a si mismos,
fundamento y pilar del dogma,
si bien es un deber,
la razón de la regla nunca es revelada
el penitente cumple sin cuestionamientos
ya por una infinita desesperación,
ya por una absoluta certeza,
o por la propia voluntad, frecuentemente
guiada por una espantosa tristeza.



Para salir del templo hay que cruzar el puente,
pero los que han salido movidos por el espanto
quedan atrapados y al irse retornan, regresan,
ellos suelen estar viajando constantemente
hasta que logran partir o son trofeos de la locura,
perdiéndose en el negro olvido;
los que salen de la única forma posible
llevan su recompensa una intocable armadura
que les entrega vigor y resistencia
ante las terribles criaturas del mundo.

domingo, 10 de marzo de 2013

En otro otoño

Animado voy
a tus brazos de brisa,
caída seca.

Extraño el frio
ese que me hacía
sentir, lleno de calor.

Soplo amargo
el porfiado recuerdo,
la lluvia sola.